El actual contexto internacional, marcado por un entorno de seguridad cada vez más complejo e interconectado, refuerza el papel de la defensa como un ámbito estratégico para los Estados. Conflictos de alta intensidad, amenazas híbridas, ciberataques o la protección de infraestructuras críticas forman parte hoy del debate público y de la agenda institucional. En este escenario, la formación y atracción de talento se convierte en una prioridad para garantizar capacidades, innovación y preparación a medio y largo plazo.
La incorporación de jóvenes profesionales no responde únicamente a una lógica de relevo generacional. Supone integrar perfiles con una alta capacidad de adaptación tecnológica, nuevas formas de trabajo y una visión más transversal de la seguridad en un momento en el que los desafíos combinan lo físico y lo digital, y lo militar y lo civil.
Para que ese talento llegue es imprescindible que el sector sepa comunicar sus oportunidades. Mostrar el impacto real de trabajar en defensa y seguridad, ofrecer trayectorias profesionales atractivas y poner en valor la innovación y el compromiso con el servicio público son factores determinantes para despertar nuevas vocaciones. No se trata solo de incorporar profesionales sino de construir proyectos de carrera con proyección.
Formación de calidad para una defensa moderna
La formación es un pilar sobre el que se construye una defensa sólida y eficaz. En España existen programas que combinan visión estratégica, conocimiento técnico y análisis internacional, como los cursos del CESEDEN dirigidos a profesionales civiles y militares. Estos espacios no solo aportan conocimiento especializado, sino que fomentan el pensamiento crítico y la cultura de defensa.
La dimensión tecnológica siempre ha sido inseparable de la defensa. La ciberseguridad, la protección de infraestructuras críticas, la inteligencia artificial o la gestión de la información son capacidades estratégicas. En este sentido, el impulso a la formación en ciberseguridad tras el convenio entre el Ministerio de Defensa e INCIBE responde a una necesidad estratégica alineada con los retos del presente.
Este tipo de iniciativas contribuye además a generar perfiles versátiles, capaces de aportar valor tanto en el ámbito militar como en el civil, favoreciendo la generación de empleo y el aprovechamiento del talento.
Como se ha señalado antes, formar talento no es suficiente si no se ofrecen carreras con estabilidad. La especialización, el reconocimiento profesional y la posibilidad de desarrollo a largo plazo son claves para la motivación y la retención de perfiles jóvenes cualificados, especialmente en un contexto de alta demanda de profesionales técnicos.
FEINDEF como espacio de conexión
En este ecosistema, FEINDEF se ha consolidado como un espacio de conexión entre instituciones, industria, universidades y jóvenes profesionales, contribuyendo a generar oportunidades, visibilizar el sector y reforzar el ecosistema de defensa y seguridad.
Desde la Fundación Feindef, además, se impulsa activamente la igualdad y la diversidad. Iniciativas como el proyecto MID (Mujer, Ingeniería y Defensa) reflejan el compromiso con la promoción del talento femenino y con un sector más inclusivo y representativo.
Invertir en la atracción, incorporación y formación del talento joven no es solo una apuesta de futuro, sino una condición necesaria para una defensa siempre preparada, innovadora y alineada con los desafíos actuales.



